PASTORAL - NIVEL SECUNDARIO

La escuela es uno de los lugares centrales donde se trasmite la cultura y donde DIOS se manifiesta. La escuela católica está para evangelizar:

“EDUCA EVANGELIZANDO y EVANGELIZA EDUCANDO”.

La pastoral en la escuela es de todos, no sólo de los catequistas. Las acciones de pastoral nos involucran a TODOS. Los directivos son los responsables y animadores de la pastoral en la escuela con el asesoramiento del Coordinador de Enseñanza Religiosa Escolar.

Apuntamos una lista de las principales dimensiones que, en nuestra opinión, configuran la Pastoral Educativa.

 

Dimensiones relacionadas con el aula:

  • La enseñanza religiosa escolar (ERE)

  • La Fe en la currícula escolar.

Consideramos que esta dimensión es esencial porque es tarea fundamental de la escuela la enseñanza de las disciplinas del saber humano (Lengua, matemática, historia, ciencias naturales, etc). El desafío de la escuela católica es que la Fe enriquezca a las mismas. De esta manera los alumnos serán formados en un diálogo entre la Fe y la Cultura guiado por los profesores que deberían ser especialistas en cada una de las ramas del saber y estar consustanciados con los desafíos que le plantea la Fe a cada una de ellas.

 

Dimensiones relacionadas con actividades que exceden el aula:

  • Las celebraciones litúrgicas y las oraciones comunitarias en el ámbito escolar.

  • Retiros, campamentos y convivencias.

  • La comunicación en el ámbito escolar.

 

Dimensiones relacionadas con los agentes pastorales:

  • La formación en la Fe del equipo docente (Esto incluye la vida de Fe de los docentes, pero obviamente respetando la libertad. Podemos asegurar la formación en la Fe de los docentes, pero no su vida de Fe, en todo caso podemos fomentarla y acompañarla respetando el Misterio de este proceso).

  • La familia en el contexto de la comunidad educativa (Incluimos a las familias como agentes pastorales. Puede haber distintas opiniones sobre su ubicación en esta categoría, pero de lo que no hay duda es que la familia es una de las dimensiones importantes de la pastoral educativa).

 

Algunas de las actividades pastorales del nivel secundario:

  • Oración de inicio de jornada:

Al comienzo de cada jornada alumnos y docentes compartimos un momento de refelxión y oración, poniendo especial énfasis en los distintos momentos litúrgicos del año.

 

  • Misa del curso:

La finalidad es poder hacer un alto en las actividades cotidianas para tener un momento de encuentro con el Señor como curso. Se celebra una misa semanal, comenzando la primera semana con 5º año, la siguiente con 4º y así sucesivamentehasta 1º año, luego 7º grado, continuando en el nivel primario. Una vez completado el ciclo vuelve a re-comenzar. Esta actividad está a cargo del Padre José Luis

 

  • Virgen Viajera:

Durante el año un tríptico de la Inmaculada Concepción visita los hogares de las familias de cada curso, está acompañada por un cuaderno con modelos de oraciones en donde cada familia vuelca sus intenciones, agradecimientos, oraciones, dibujos, etc.

  

  • Fe y Currícula:

Consiste en relacionar una determinada visión de la realidad que va más allá de lo que la razón puede alcanzar por si misma (Fe) con los contenidos que, en los correspondientes espacios curriculares, la escuela debe impartir (currícula).

  

  • Vía Crucis:

Se realiza en la escuela, su finalidad es preparar a los jóvenes para vivir la Semana Santa, dándole un sentido profundo al momento más trascendente del año litúrgico.

 

  • ICC (Itinerario Comunitario para la Confirmación):

Encuentros quincenales de aproximadamente una hora y media que se realizarán a contraturno en el colegio. En ellos se recorre un camino de preparación para recibir el sacramento de la confirmación. Este espacio también está abierto para aquellos jóvenes que deseen realizar un camino de crecimiento personal en su fe. Se cuenta con la colaboración de los jóvenes que participaron en itinerarios anteriores

 

  • Retiro de 5º año:

Busca que los alumnos puedan experimentar una acción de gracias por todo el bien recibido de Dios y los lazos afectivos antes de comenzar un nuevo camino.